La angina refractaria en España presenta un problema de salud considerable ya que según estima la European Society Of Cardiology (ESC) el 3 % de la población padece este problema (1.4 millones de personas). El registro español ADVANCE, tras estudiar 2024 pacientes, determinó que prácticamente la mitad de los mismos tenía al menos un episodio a la semana.

Este mismo estudio también concluyó en que la percepción subjetiva que el paciente tiene de su estado es peor que la que considera su médico en términos de severidad de su dolor y de su calidad de vida.

Las soluciones que actualmente existen (tratamiento médico y revascularización) no son ni suficientes ni satisfactorias para el tratamiento de la AR, como prueba la reciente publicación del estudio ORBITA y los resultados del estudio RANEXA.

Reducer se implanta en el seno coronario para generar un estrechamiento controlado del mismo. Genera un aumento de la presión venosa mejorando la perfusión a las zonas isquémicas del miocardio, fuerza una redistribución del flujo arterial de zonas menos isquémicas del subepicardio a las más isquémicas en el subendocardio, lo que contribuye a la reducción del dolor torácico.

Reducer puede generar un cambio en el paradigma del tratamiento de la angina refractaria, estando sustentado en términos de seguridad y eficacia por la publicación del estudio COSIRA (COronary SInus Reducer for Treatment of Refractory Angina) en The New England Journal of Medicine (N.6 Vol. 372 pag. 519-527).

La intervención en manos expertas, no reviste complejidad y no precisa de anestesia general, el paciente puede volver a su domicilio pocas horas después del procedimiento. Se lleva a cabo en la sala de Cardiología Intervencionista y en el tiempo total suele ser una hora.